Una terapia que no busca taparlo, sino comprenderlo. Porque la claridad no llega mirando la sombra de frente, sino entendiendo qué la proyecta.
Parto de una idea sencilla: los síntomas —la ansiedad, la tristeza, la dependencia— casi nunca son el problema, sino la señal de algo que pide ser escuchado.
Por eso no trabajo dando consejos ni recetas. Trabajo ayudándote a entender de dónde viene lo que sientes, qué función cumplió en su momento y cómo puedes relacionarte con ello de otra forma. Cuando eso se comprende, el cambio deja de ser un esfuerzo y empieza a ser posible.
Terapia individual, en un espacio tranquilo y confidencial. Online o presencial, según lo que te resulte más seguro.
Sesiones de 50 minutos, habitualmente semanales al inicio. El ritmo lo ajustamos contigo.
Puedes hablar con libertad. Aquí no hay nada que justificar ni nadie a quien cuidar.
Sin prisa por “estar bien”. Avanzamos con dirección, pero a la velocidad que tú puedas.
No prometo soluciones mágicas. Prometo un trabajo serio, humano y a tu lado.
La terapia sucede también entre sesiones. Te acompaño, pero el proceso es tuyo.
Buscamos transformaciones que se sostengan en el tiempo, no alivios pasajeros.
El objetivo siempre es que te vayas con herramientas propias, no con dependencia.
Si es tu caso, no te dejaré sin dirección: te ayudaré a encontrar el acompañamiento correcto.
Reserva una consulta inicial de 50 minutos. Sin compromiso, a tu ritmo, en un espacio seguro.
Reservar consulta inicial →